Si estás buscando una torta fácil, económica y rendidora, la clásica torta de vainilla casera es ideal.
Perfecta para cumpleaños, meriendas o simplemente para acompañar unos mates, esta receta es simple pero deliciosa.

Lo mejor es que podés personalizarla como más te guste: agregarle relleno, cobertura o dejarla tal cual para disfrutar de un bizcochuelo bien esponjoso.
Ingredientes
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500 gramos de manteca
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1 kilo de azúcar
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1 kilo de harina leudante
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8 huevos
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1 litro de leche
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1 cucharadita de esencia de vainilla
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1 cucharadita de ron o whisky (opcional)
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1 taza de ralladura de limón
Preparación
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Sacá la manteca de la heladera al menos 30 minutos antes para que esté a temperatura ambiente.
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Precalentá el horno a 180 °C mientras empezás con la preparación.
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En un bol grande, colocá la manteca blanda y el azúcar. Batí con batidora eléctrica o a mano hasta que la mezcla quede cremosa y de color claro.
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Agregá los huevos de a uno, batiendo bien después de cada incorporación para que la preparación quede aireada.
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Sumá la harina leudante poco a poco, alternando con la leche, hasta lograr una mezcla pareja y sin grumos.
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Añadí la esencia de vainilla, la ralladura de limón y, si querés, un chorrito de ron o whisky para darle un toque especial.
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Mezclá con movimientos suaves para que la torta salga bien esponjosa.
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Enmantecá y enhariná un molde grande (puede ser redondo, rectangular o el que tengas a mano).
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Volcá la preparación en el molde y llevá al horno durante unos 40 a 50 minutos. Para saber si está lista, pinchá el centro con un palillo: si sale limpio, ya podés sacarla.
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Dejá enfriar a temperatura ambiente antes de desmoldar.
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Consejos:
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Si querés darle un toque distinto, podés reemplazar la ralladura de limón por naranja.
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Para una versión más húmeda, podés agregar dos cucharadas de crema de leche a la mezcla.
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Esta base también sirve para hacer tortas rellenas. Una opción clásica es abrirla al medio y rellenarla con dulce de leche y crema chantilly.
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Si preferís, podés cubrirla con azúcar impalpable, un glaseado simple o incluso con una capa de ganache de chocolate.
Una receta sencilla que nunca falla, ideal para lucirte sin complicarte.
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