Bebidas que pueden ayudar a cuidar la salud renal en adultos mayores y cuáles conviene evitar.

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Cada día, sin darse cuenta, millones de personas mayores de 50 años toman decisiones que parecen saludables, pero que en silencio están debilitando uno de los órganos más importantes del cuerpo: los riñones.
La proteinuria —la presencia de proteínas en la orina— suele ser una de las primeras señales de alarma. El problema es que muchas veces aparece cuando el daño ya está avanzado.

 

Durante años se nos enseñó que ciertos hábitos eran incuestionables: beber jugos, tomar leche todos los días, seguir la regla de los ocho vasos de agua o disfrutar una copa diaria de alcohol. Sin embargo, la evidencia científica actual muestra que, después de cierta edad, estas costumbres pueden convertirse en una carga silenciosa para la función renal.


4 bebidas que los adultos mayores deberían evitar

1. Refrescos, bebidas azucaradas y versiones “diet”

Tanto las bebidas azucaradas como las que prometen “cero calorías” representan un riesgo real para los riñones.

  • Elevan rápidamente la glucosa en sangre

  • Aumentan el ácido úrico

  • Generan inflamación y estrés oxidativo

  • Obligan a los riñones a filtrar bajo presión constante

Los edulcorantes artificiales tampoco son una alternativa segura: alteran la microbiota intestinal y afectan el metabolismo, produciendo a largo plazo daños similares —o mayores— que el azúcar.

 

2. Jugos industriales y tés embotellados

Aunque se presenten como “naturales”, suelen contener altas concentraciones de fructosa, conservantes y saborizantes.
El impacto metabólico es comparable al de los refrescos, especialmente cuando se consumen en ayunas.


3. Leche de vaca (incluso descremada)

Después de los 60 años, la leche puede convertirse en una carga renal debido a su contenido de:

  • Proteína animal (aumenta la hiperfiltración)

  • Fósforo (endurece arterias y debilita huesos)

  • Potasio (riesgo de arritmias si se acumula)

La leche descremada no es más segura: suele contener incluso más potasio que la entera.


4. Alcohol

El alcohol deshidrata, eleva la presión arterial y reduce el flujo sanguíneo renal.
Aunque exista el mito de “una copa diaria”, el margen seguro es mínimo y difícil de sostener en la práctica. En personas con proteinuria, hipertensión, diabetes o enfermedad renal, cualquier cantidad puede empeorar el daño.


Bebidas que sí ayudan a proteger tus riñones

1) Agua (hidratación inteligente)

No se trata de “8 vasos sí o sí”, sino de hidratarse según el cuerpo:

 

  • Beber cuando aparece la sed real.

  • Usar el color de la orina como guía (amarillo claro).

  • Priorizar mañana y tarde; por la noche bajar para no interrumpir el sueño.

  • Mejor a temperatura ambiente o tibia.

Tip: si querés más sabor, usá agua con limón, pepino o menta (sin azúcar).


2) Café negro (solo, sin azúcar ni leche)

Consumido correctamente puede ser protector por sus antioxidantes:

  • Ideal: 1 a 3 tazas al día (según tolerancia).

  • Sin azúcar, sin crema y sin leche.

  • Evitarlo después de media tarde para no afectar el sueño.


3) Infusiones naturales sin azúcar (manzanilla, jengibre suave, menta)

Son una alternativa útil para sumar líquidos sin cargar el riñón con azúcar o químicos:

  • Tomarlas sin endulzar (si necesitás, mejor acostumbrar el paladar de a poco).

  • Buenas especialmente para quienes “se cansan” del agua sola.

Ojo: si tomás diuréticos, anticoagulantes o medicación para la presión, algunas hierbas pueden no ser convenientes.


Consejos y recomendaciones

  • Sustituye refrescos por agua con limón, pepino o menta natural

  • Elige leches vegetales sin azúcar y bajas en fósforo (almendra o arroz)

  • Acompaña los alimentos dulces con comidas, no en ayunas

  • Prioriza el descanso nocturno: dormir bien también protege los riñones

  • Revisa periódicamente tu función renal si tienes más de 60 años

  • Ajusta tus hábitos según tu salud, no según reglas genéricas

 

Cuidar tus riñones no depende de soluciones milagrosas, sino de decisiones diarias conscientes.
Lo que bebes hoy puede fortalecer tu salud futura… o deteriorarla en silencio. Elegir con información, escuchar a tu cuerpo y respetar sus cambios con la edad es una de las formas más inteligentes de envejecer con bienestar y autonomía.

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