Dormir sin almohada: beneficios, riesgos y para quién es recomendable

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«Duerme sin almohada» es un consejo que circula mucho por redes y grupos de salud. Algunas personas aseguran que les eliminó el dolor de cuello; otras terminaron peor. ¿Quién tiene razón? Como suele pasar con la salud, la respuesta es: depende. Aquí te explicamos cuándo puede ayudar, cuándo no y cómo probarlo con seguridad.

Qué función cumple la almohada

La almohada sirve para mantener la columna cervical (la parte del cuello) alineada con el resto de la columna mientras duermes. La altura ideal depende de tu postura y de la distancia entre tu cabeza y el colchón. Si la almohada es demasiado alta o demasiado baja, el cuello queda doblado durante horas y pueden aparecer rigidez, dolor y hormigueo.

Posibles beneficios de dormir sin almohada

  • Boca abajo. Quienes duermen boca abajo suelen mantener la cabeza girada y el cuello extendido. Una almohada gruesa agrava esa posición; dormir sin almohada (o con una muy fina) puede reducir la tensión.
  • Boca arriba, con colchón blando. Si el colchón es mullido y el cuerpo se hunde, una almohada muy alta puede flexionar demasiado el cuello. Una muy fina o ninguna puede mantener mejor la alineación en algunas personas.
  • Menos arrugas de presión. Algunos dermatólogos mencionan que apoyar la cara sobre la almohada de lado puede favorecer arrugas de sueño, aunque la evidencia es limitada.
  • Sensación de frescor. Para quienes sienten calor al dormir, prescindir de la almohada puede resultar más cómodo.

Es importante aclarar que los estudios científicos sobre este tema son escasos. Los beneficios dependen mucho de cada persona.

 

Contraindicaciones y riesgos

  • Dormir de lado. Es la postura más frecuente y la que más necesita almohada: hay un espacio entre el hombro y la cabeza que, si no se rellena, hace que el cuello se incline hacia un lado durante la noche y genera dolor.
  • Dolor de cuello o espalda alta ya existente. Cambiar de golpe puede empeorar los síntomas.
  • Reflujo gastroesofágico. Elevar levemente la cabeza y el tronco puede ayudar; dormir completamente plano puede empeorar la acidez.
  • Apnea del sueño o ronquidos. En algunas personas, elevar levemente la cabeza facilita la respiración.
  • Problemas respiratorios o cardíacos. A algunas personas les resulta más cómodo dormir con la cabeza elevada.
  • Hernias, artrosis cervical u otras lesiones. Debe valorarlo un profesional de la salud.

Cómo probarlo con seguridad

  1. Hazlo de forma gradual: reduce la altura poco a poco o usa una toalla enrollada o una almohada muy fina durante unas semanas.
  2. Observa cómo te sientes al despertar. Si aparece dolor, rigidez, hormigueo en los brazos o dolores de cabeza, vuelve a tu almohada.
  3. Elige una almohada acorde a tu postura: más baja para boca abajo, media para boca arriba y más alta para de lado.
  4. Revisa también tu colchón: influye tanto como la almohada.

Dormir sin almohada puede ayudar a algunas personas, especialmente a quienes duermen boca abajo o boca arriba, pero no es recomendable para todos. Si tienes dolor persistente en el cuello, hormigueo en los brazos o alguna lesión cervical, consulta con un médico o un kinesiólogo antes de cambiar de hábitos.

 

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salu

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