Los canales interiores de las ventanas abatibles son uno de esos rincones que pueden acumular durante meses polvo, tierra, insectos, restos de hojas y suciedad endurecida. Como son estrechos y están rodeados de juntas y herrajes, pasar simplemente un paño suele dejar buena parte de la suciedad dentro. La solución consiste en trabajar primero en seco y utilizar después muy poca agua con jabón. Así se pueden limpiar incluso las esquinas difíciles sin inundar los mecanismos ni deteriorar las juntas.

El método para limpiar a fondo los canales de la ventana
Antes de comenzar, abre completamente la ventana y asegúrala para evitar que se cierre mientras trabajas. Si está situada en altura, no te inclines hacia el exterior.
Necesitarás:
- 1 aspirador con boquilla estrecha.
- 1 cepillo de dientes viejo de cerdas suaves.
- 500 ml de agua templada.
- 5 ml de lavavajillas neutro, aproximadamente 1 cucharadita.
- 2 paños de microfibra.
- Bastoncillos de algodón para las esquinas estrechas.
- Papel absorbente o un paño seco.
- Elimina toda la suciedad seca. Pasa primero el aspirador por el canal, insistiendo en las esquinas. No añadas agua todavía: si mojas el polvo y la tierra, se convertirán en barro y serán más difíciles de retirar.
- Desprende los residuos pegados. Utiliza el cepillo seco para aflojar la suciedad de las ranuras y vuelve a aspirar. Dedica entre 2 y 3 minutos a cada tramo especialmente sucio.
- Prepara una solución suave. Mezcla 500 ml de agua templada con 5 ml de lavavajillas neutro. Humedece un paño o el cepillo y escúrrelo bien. El canal debe quedar húmedo, no inundado.
- Limpia las ranuras. Frota durante 1-2 minutos las zonas sucias. Para las esquinas, utiliza un bastoncillo ligeramente humedecido. Retira inmediatamente el agua oscura y los residuos con un paño.
- Aclara y seca. Pasa una microfibra humedecida únicamente con agua y muy bien escurrida. Después seca todo el canal, especialmente alrededor de tornillos, bisagras y piezas metálicas.
El resultado correcto es un canal sin residuos visibles ni zonas pegajosas y, sobre todo, sin agua acumulada en los mecanismos.
Aspira antes de mojar: el pequeño gesto que facilita todo
Uno de los errores más habituales consiste en pulverizar limpiador directamente sobre un canal lleno de polvo. El líquido mezcla tierra, pelusas y restos orgánicos hasta formar una pasta que termina introduciéndose todavía más en las esquinas.
Por eso, dedica primero unos minutos a una limpieza completamente seca.
Si no tienes una boquilla suficientemente estrecha, afloja los residuos con un cepillo suave y acerca la boquilla del aspirador mientras trabajas. Repite el proceso hasta retirar la mayor cantidad posible.
No rasques el PVC, el aluminio pintado o las juntas con cuchillos, destornilladores ni otros objetos metálicos. Pueden dejar marcas permanentes o cortar las gomas de estanqueidad.
Limpia las esquinas con un cepillo, pero sin empapar los herrajes
Las bisagras y mecanismos de cierre crean pequeños espacios donde el paño no puede entrar. Un cepillo de dientes suave resulta especialmente práctico.
Mezcla 250 ml de agua templada con 2-3 ml de lavavajillas neutro. Introduce únicamente las cerdas en la solución y sacude el exceso antes de limpiar.
Trabaja durante unos 30-60 segundos por esquina y retira inmediatamente la suciedad desprendida con microfibra.
No viertas agua directamente sobre bisagras, tornillos o mecanismos móviles. Tampoco elimines deliberadamente la grasa lubricante presente en determinadas piezas. Si observas lubricación de fábrica en un mecanismo, limpia solamente la suciedad superficial y consulta las instrucciones del fabricante antes de aplicar cualquier lubricante nuevo.
Revisa los pequeños orificios de drenaje
Muchas ventanas incorporan conductos destinados a evacuar el agua que puede entrar en el perfil. Si quedan obstruidos por tierra o residuos, el agua puede permanecer acumulada.
Durante la limpieza, comprueba visualmente si existen orificios o canales de evacuación accesibles. Retira únicamente la suciedad superficial con un cepillo suave o un bastoncillo.
No introduzcas alambres, agujas ni herramientas profundamente en estos conductos, ya que podrías dañar componentes internos.
Después de limpiar, puedes pasar un paño ligeramente húmedo por la zona y comprobar que no quede agua estancada. Si el drenaje continúa bloqueado, es preferible consultar las instrucciones específicas de la ventana.
Errores a evitar
Empezar directamente con mucha agua. El polvo se convierte en barro y puede desplazarse hacia mecanismos y conductos difíciles de alcanzar.
Pulverizar limpiador sobre los herrajes. El exceso de líquido puede penetrar en piezas móviles y eliminar lubricantes necesarios para su funcionamiento.
Utilizar estropajos metálicos. Pueden rayar PVC, aluminio lacado y otros acabados.
Usar productos muy agresivos. Lejía concentrada, disolventes y limpiadores abrasivos pueden alterar juntas, pinturas o perfiles. Para el mantenimiento normal basta con agua y jabón neutro.
Olvidar el secado. Dejar humedad alrededor de tornillos y mecanismos metálicos favorece manchas y, dependiendo del material, corrosión.
Para ir más allá
Realiza una limpieza ligera de los canales cada 1-2 meses si las ventanas permanecen abiertas con frecuencia. Así evitarás acumulaciones difíciles.
En viviendas próximas a jardines, carreteras o zonas con mucho polvo, conviene aspirarlos con mayor frecuencia.
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